¿Por qué no funcionan bien los insecticidas químicos en el control de las plagas de los pastos para producción de leche?

 

 

Es conocido el alto volumen de consumo de insecticidas químicos en la mayoría de las zonas lecheras del País; especialmente en las ganaderías de clima frío para la producción de leche con base en pasto Kikuyo (Pennisetum clandestinum).

Las principales plagas controladas con esta actividad son el Chinche chupador (Collaria sp), el Lorito verde (Empoasca sp.) y en algunos casos el Mión de los pastos (Aeneolamia sp.); algunas veces, generando problemas de presencia de trazas de agroquímicos en la leche.

 

Plagas de los pastos Collaria sp, Empoasca sp. Aeneolamia sp respectivamente.

 

Los principales principios o ingredientes activos utilizados para este control son el Clorpirifos (Grupo: Organofosforado, en camino a salir del mercado) , Lamda Cialotrina, Deltametrina y Bifenthrin (Grupo: Piretroide), Imidacloprid y Tiametoxam (Grupo: Neonicotinoides), Fipronil (Grupo: Fenil Pirazoles, en estudio público ICA para ser prohibido), las mezclas de algunos agroquímicos como la Lamda Cialotrina (y otros piretroides) con Imidacloprid y Tiametoxam (implicados en el colapso de las abejas), a cuyas mezclas se les tienen grandes reservas y preocupación (por usar 2 moléculas de grupos diferentes, simultáneamente, corriendo riesgos de resistencias cruzadas y que aunque ambas trabajan sobre el sistema nervioso central del insecto, lo hacen de manera diferente).

 

¿EN DÓNDE RADICA EL PROBLEMA? ¿POR QUÉ NO FUNCIONAN?

 

NO es por causa de ineficiencia de los productos.

Es que la población más importante y abundante de la plaga ESTÁ DELANTE DEL GANADO; esto quiere decir, que ella va buscando pastos de mejores condiciones nutricionales para ella y que coinciden con pastos de 20 a 25 días en adelante, que tienen una mejor composición.

Las prácticas más comunes de rotación van de 30 a 45 días y en algunos casos hasta 60 días, entre pastoreos. Si seguimos las recomendaciones de la mayoría de los fabricantes de los insecticidas químicos, las aplicaciones deben hacerse entre 15 y 20 días después de la salida del ganado del potrero, después de pastorear.

PERO OJO, ALLÍ NO ESTÁ LA PLAGA, pueden quedar pequeñas cantidades de ellos, que recién eclosionan, o ninfas que estaban muy jóvenes cuando pasó el ganado comiendo, por ejemplo; pero no nuestra gran POBLACIÓN OBJETIVO.

Y si lo hiciéramos más tarde, ¿qué pasaría?, pues sería un enorme riesgo de intoxicación para el animal y para la leche producida, ya que el fabricante que menos tiempo o periodo de carencia* (PC) recomienda para su producto es de 15 días y va hasta los 30 para algunos de los insecticidas con registro ICA en este cultivo.

Esto implica que, si el control es técnico y ajustado a las normas y se aplican entre los 15 y 20 días, no logran ni el control, ni una relación costo beneficio adecuada a dicho control y hacerlo después es un enorme riesgo para la salud del animal y del consumidor final de la leche.

Muchos ganaderos en los últimos tiempos han logrado pastoreos reiterados sin aplicaciones de insecticidas químicos, bien sea por su propia iniciativa o por recomendación de los técnicos, lo que insinúa que no debe existir una dependencia del control químico en el cultivo de pastos de clima frío, por que de alguna manera cuando se suspende el químico, el equilibrio biológico tiende a establecerse rápidamente, a pesar de que lo hemos atacado tanto y tan fuertemente.

 

MIPP (MANEJO INTEGRADO PREVENTIVO DE PLAGAS)

 

Viene el verano y probablemente un incremento de las plagas, estamos en el momento justo para pensar en el MIPP (Manejo Integrado Preventivo o Profiláctico de Plagas), el cual venimos practicando como productores (en mora, café, follajes, arándanos y aguacate) y difundiendo desde esta página y que consiste fundamentalmente en utilizar la gran cantidad de nuevas herramientas de control, como:

Hongos y bacterias entomopatógenos (que matan insectos) tales comoBeauveria bassiana, Metarhizium anisopliae, Paecilomyces y Lecanicillium, entre otros.

Extractos vegetales o botánicos de alta tecnología, entre los que se encuentran los de Ajo y ají, tabaco, nim o neem, ruda, swinglia, ajenjo, etc., que evitan el establecimiento de poblaciones del insecto plaga, disminuyendo su alimentación, en algunos la oviposición, otros generan irritación, debilidad del exoesqueleto, haciéndolos más vulnerables al control por otros insectos, etc.

La integración del MIPP junto con la utilización de productos de tipo biológico y el uso de elicitores o Inductores de defensa de las plantas (moléculas capaces de inducir una respuesta de defensa en la planta) permiten obtener mayores beneficios a largo plazo; además, son productos inocuos para el medio ambiente, los animales y el hombre.

La idea que queremos transmitir es de utilizar el MIP con todas sus herramientas (Control legal, genético, cultural, mecánico y físico, químico, biológico, microbiológico y etológico), pero hacer un énfasis en los que son preventivos o profilácticos, es decir antes de ni siquiera hayan iniciado el ataque al cultivo.

Este tema lo iremos desarrollando a través de este medio, te invitamos a SUSCRIBIRTE, en el formulario a continuación para que sigas recibiendo los avances y posibles videos que compartamos.

 

*Tiempo que debe transcurrir entre la última aplicación y la cosecha del producto, que en este caso es el pasto

 

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